Metodología
Cómo trabajamos: fases y niveles
Dos cosas estructuran todo lo que hacemos. Un plan en 3 fases, cada una puerta de entrada a la siguiente, nunca obligatoria: puedes quedarte solo en la Fase 1 si eso es lo que necesitas. Y una escala de 3 niveles con la que medimos cada uno de los 5 pilares de tu clínica, la misma que usa el semáforo del diagnóstico y la autoevaluación.
Las 3 fases
No hace falta pasar por las 3. La mayoría de clínicas empieza y se queda en la Fase 1; algunas encadenan las tres según lo que va apareciendo.
Diagnóstico y 10 mejoras inmediatas
1-2 semanas
Qué entrega: Semáforo de los 5 pilares y tus 10 mejoras inmediatas, priorizadas y accionables, en una reunión de resultados.
Para quién: El punto de partida para cualquier clínica, sepas o no todavía qué pilar te preocupa más.
Ver el detalle de esta fase →Auditoría integral y recomendaciones de negocio
2-3 meses
Qué entrega: Deep-dive en el pilar (o pilares) priorizado, plan de acción estructurado y acompañamiento en la puesta en marcha de los primeros cambios.
Para quién: Clínicas que ya tienen un pilar claramente en rojo o ámbar y quieren resolverlo a fondo, en un plazo cerrado.
Ver el detalle de esta fase →Acompañamiento continuo
Programa de 18 meses
Qué entrega: Seguimiento periódico por ciclos, recalibrado con datos, en los pilares priorizados.
Para quién: Clínicas que buscan mejora sostenida en el tiempo, no un proyecto puntual.
Ver el detalle de esta fase →Los 3 niveles
En el diagnóstico y en la autoevaluación gratuita, cada uno de los 5 pilares, marketing, comercial, gestión, cumplimiento normativo y rentabilidad, se sitúa en uno de estos 3 niveles. No es un juicio, es una foto de dónde está cada proceso hoy.
Improvisado
No hay proceso: se improvisa caso a caso y depende de que alguien se acuerde. Es habitual que funcione, hasta que la persona que lo sostiene falta un día.
Ej.: la ficha de Google Business a medio rellenar, o el protocolo de ausencias que solo vive en la cabeza de quien dirige.
Aceptable
Existe algo, una plantilla, un registro, una intención, pero no se revisa con regularidad ni se sigue siempre. Cumple, pero a medio camino entre no tenerlo y que funcione solo.
Ej.: hay un registro de stock, pero nadie lo actualiza cada semana, o una ficha completa que no se toca desde que se creó.
Consolidado
Proceso escrito, sistemático y medido: se revisa con datos y se ajusta cuando algo deja de funcionar. No depende de la memoria de una sola persona — pero sigue pidiendo mantenimiento, no es un aprobado definitivo.
Ej.: reseñas gestionadas activamente con un proceso definido, o margen por tratamiento calculado y revisado cada mes.
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